Baloncesto

El verdadero propósito del programa nacional de minibaloncesto

Como expresidente de FECOBA y hoy nuevamente involucrado en la conducción de un programa federativo, considero necesario explicar con claridad la razón de ser del Programa Nacional de Minibaloncesto.

El centro del programa son y deben seguir siendo los niños y las niñas. Nuestra principal herramienta para beneficiarlos es la capacitación de quienes tienen la responsabilidad de acompañarlos y enseñarles durante sus primeras etapas deportivas.

El trabajo se sostiene sobre tres pilares fundamentales:

  1. Consolidar la filosofía de FIBA entre las personas responsables de la formación en edades tempranas.
  2. Comprender correctamente el papel de la competencia en el minibaloncesto. La táctica, los trofeos y las medallas no pueden estar por encima del aprendizaje, la participación y el disfrute. Este ha sido, probablemente, el cambio cultural más difícil de impulsar.
  3. Brindar las mejores herramientas para enseñar correctamente los fundamentos del baloncesto: drible, pase, tiro, defensa, coordinación y toma de decisiones.

Una deuda que comienza en las edades tempranas

Cuando observamos partidos desde las categorías U14 hasta la Primera División, encontramos con demasiada frecuencia deficiencias que comenzaron muchos años antes: dificultades para driblar lateralmente, ejecutar correctamente un pase, defender de manera individual o utilizar una mecánica de tiro técnicamente consistente.

Quienes asumen la responsabilidad de dirigir nuestras selecciones nacionales reciben jugadores y jugadoras que, en muchos casos, atravesaron procesos formativos insuficientes. Posteriormente se les exige competir internacionalmente, aunque todavía existan vacíos importantes en fundamentos que debieron consolidarse durante sus primeras etapas.

Debemos reconocer que se ha avanzado, pero la deuda continúa siendo grande.

Me apasiona el análisis de datos y basta revisar algunos indicadores de nuestras competencias nacionales e internacionales. Los porcentajes de tiro libre reflejan niveles que debemos mejorar; también enfrentamos dificultades en el tiro de tres puntos y, desde el plano defensivo, concedemos demasiados puntos después de una pérdida de balón.

Esto no es producto de la casualidad. Cuando no se dominan el drible, el pase o la toma de decisiones, las defensas modernas ejercen una presión que termina exponiendo esas carencias.

Aprender, disfrutar y enseñar correctamente

Desde 2020 tuve la oportunidad de liderar diferentes iniciativas relacionadas con el minibaloncesto. Algunas produjeron resultados muy positivos y otras nos dejaron aprendizajes importantes.

Llegamos a entrenadores y entrenadoras de todo el país, incluyendo personas con amplia experiencia y reconocimiento, insistiendo siempre en tres conceptos fundamentales:

  • Disfrutar mientras se aprende.
  • Utilizar la competencia como una herramienta formativa y no como un fin.
  • Enseñar correctamente los fundamentos del baloncesto.

Si queremos resultados diferentes, también debemos atrevernos a hacer cosas diferentes.

Por esta razón, en la nueva etapa incorporaremos a mujeres y hombres jóvenes que hayan sido referentes del baloncesto nacional. Buscamos aprovechar la admiración que sienten los niños y las niñas por quienes han representado al país o han destacado en Primera División, convirtiéndola en un vínculo positivo para el aprendizaje.

Estas personas recibirán capacitación especializada y de alto nivel, a cambio de asumir un compromiso real con el programa y colaborar en la formación de las nuevas generaciones.

El objetivo no es aprovechar únicamente su trayectoria deportiva, sino prepararlas para que se conviertan en verdaderas especialistas en los pilares mencionados y, especialmente, en la enseñanza correcta de los fundamentos durante las edades tempranas.

¿Por qué incorporar jugadores y jugadoras referentes?

Quiero ser especialmente claro en este punto: cuestionar una decisión es legítimo; menospreciar anticipadamente las capacidades de nuestros jugadores y jugadoras referentes no lo es.

Todas las personas que hoy poseen experiencia como entrenadoras o formadoras tuvieron que comenzar en algún momento. Nadie nació con todos los conocimientos y nadie debería atribuirse el derecho de decidir que otra persona no tiene la capacidad de aprender, prepararse y convertirse en una excelente formadora.

Nuestros referentes han recorrido procesos deportivos exigentes, han competido al máximo nivel nacional y, en muchos casos, han representado a Costa Rica. Conocen desde la experiencia lo que significa entrenar, competir, superar dificultades y asumir la responsabilidad de representar a un equipo o a un país.

Nadie está afirmando que haber sido un gran jugador o una gran jugadora convierta automáticamente a una persona en especialista en formación infantil. Precisamente por esa razón el proyecto contempla un proceso de capacitación, práctica supervisada, evaluación y seguimiento.

La trayectoria deportiva aporta experiencia, credibilidad y conexión con las nuevas generaciones. La capacitación aportará las herramientas pedagógicas y técnicas necesarias para enseñar correctamente. Esa combinación es justamente lo que queremos construir.

Además, la selección no se realizará únicamente por el nombre o la trayectoria. Se valorarán el compromiso, la puntualidad, la disposición para capacitarse, la experiencia previa con categorías menores, la capacidad de trabajar en equipo y, especialmente, la identificación con la filosofía del programa.

También existirán reglas claras para evitar que esta oportunidad sea utilizada con fines individuales, para promocionarse deportivamente o para atraer talento hacia organizaciones particulares.

Quienes formen parte del programa deberán comprender que su responsabilidad principal será con los niños, las niñas y el desarrollo colectivo del baloncesto costarricense.

Estas personas no llegarán presentándose como dueñas del conocimiento. Llegarán a aprender, capacitarse, ser evaluadas y demostrar en la cancha su capacidad para aplicar correctamente lo aprendido.

Debemos ser cuidadosos de no caer en posiciones de superioridad. Los resultados actuales deberían conducirnos a la humildad y la reflexión, no a la descalificación. Nuestra realidad demuestra que, de una u otra manera, todos los sectores hemos fallado.

Dirigentes, organizaciones, entrenadores, formadores y demás personas vinculadas con el baloncesto tenemos una deuda con los jugadores y las jugadoras de todo el país. Nadie posee el monopolio del conocimiento y nadie debería sentirse por encima de quienes están dispuestos a aprender, capacitarse y servir.

El programa no pretende sustituir ni desvalorizar a quienes tienen años dedicados a la formación. Por el contrario, busca sumar nuevas personas, capacidades y experiencias al ecosistema del baloncesto costarricense.

Un programa abierto y de alcance nacional

Este enfoque no pretende excluir a nadie.

También desarrollaremos oportunidades para todas las personas entrenadoras y formadoras interesadas en aprender, actualizarse y aplicar correctamente los principios del minibaloncesto.

Entre las acciones previstas se encuentran:

  • Grabar las capacitaciones para ponerlas a disposición del área federativa responsable de la formación nacional.
  • Abrir espacios en las regiones visitadas para compartir con especialistas internacionales.
  • Generar oportunidades de actualización para entrenadores y entrenadoras de todo el país.
  • Escuchar propuestas y recomendaciones que permitan mejorar el programa.

Sabemos que es imposible satisfacer todas las opiniones. Existen planteamientos nacidos de buenas intenciones y también críticas que parten de información incompleta. Nuestra responsabilidad será escuchar, explicar y mejorar todo lo que resulte posible.

El minibaloncesto también construye el futuro de nuestras selecciones

El Programa Nacional de Minibaloncesto ha sido mal comprendido en algunos sectores. Detrás de sus pilares se encuentra buena parte del avance que necesitamos en las categorías mayores.

Formar correctamente a un niño o una niña no produce únicamente un mejor jugador o una mejor jugadora en el presente. Construye las bases técnicas, emocionales y deportivas que posteriormente necesitarán los equipos de liga menor, la Primera División y las selecciones nacionales.

Los resultados de las categorías mayores no comienzan a construirse cuando se realiza una convocatoria nacional. Comienzan muchos años antes, cuando un niño o una niña aprende correctamente a pasar, driblar, tirar, defender, tomar decisiones y disfrutar el juego.

Democratización de las oportunidades internacionales

También es necesario aclarar un aspecto importante que ha sido malinterpretado, en ocasiones por desconocimiento y, en otras, desde interpretaciones convenientes: la democratización de las oportunidades para participar en experiencias internacionales.

Antes de la creación del Programa Nacional de Minibaloncesto, estas experiencias estaban principalmente al alcance de niños y niñas pertenecientes a unas pocas academias u organizaciones con la capacidad económica y logística para realizarlas.

Desde la puesta en marcha del programa, estas oportunidades han llegado a niños y niñas procedentes de todas las regiones del país, evitando que se concentren únicamente en unas pocas academias, organizaciones o sectores.

Además, se ha becado a un porcentaje importante de participantes con proyección deportiva provenientes de distintas realidades socioeconómicas. Esto permite que la capacidad económica de una familia no sea el único factor que determine si un niño o una niña puede vivir una experiencia de esta naturaleza.

El programa también ha procurado organizar estas participaciones cuidando cada detalle: el acompañamiento, la planificación, la logística y, especialmente, la seguridad de cada participante. Asimismo, se ha trabajado para ofrecerlas a un costo considerablemente menor al que normalmente se encuentra en el mercado privado para este tipo de actividades.

No sería coherente cuestionar la iniciativa desde intereses que pretendan volver a concentrar estas oportunidades en un circuito reducido. La democratización implica precisamente ampliar el acceso, abrir posibilidades y evitar que este tipo de experiencias dependan exclusivamente de pertenecer a una organización determinada.

El propósito nunca ha sido crear selecciones nacionales en edades tempranas. El objetivo es brindar experiencias formativas, deportivas y humanas a niños y niñas de todo el país, independientemente de la organización a la que pertenezcan o de su realidad socioeconómica.

Además, el programa se ha convertido en una fuente de recursos necesarios para la Federación, destinados íntegramente al beneficio de la propia comunidad del baloncesto. Esto genera un círculo virtuoso: el baloncesto crea oportunidades y esas oportunidades producen recursos que regresan al desarrollo del baloncesto.

También debemos reconocer lo que no se hizo bien

No todo se ha comunicado correctamente.

Fallamos al no explicar con suficiente claridad el alcance del programa. También se permitió que algunas personas utilizaran el proyecto para atraer talento hacia sus organizaciones o para presentarse como entrenadores o entrenadoras de selecciones nacionales, cuando esa nunca fue la naturaleza de estos grupos.

Los niños y las niñas participantes no conforman selecciones nacionales. Son grupos formativos que tienen la oportunidad de vivir una experiencia internacional, disfrutarla y aprender de ella.

Anteriormente se utilizó el término “representativos nacionales” para marcar esta diferencia. Sin embargo, con el propósito de evitar interpretaciones incorrectas, también eliminaremos esa denominación.

A partir de esta nueva etapa serán niños y niñas pertenecientes a la Escuela Federativa de Fundamentos, separando claramente el programa de cualquier percepción relacionada con procesos de selecciones nacionales.

La crítica debe ayudarnos a construir

Este proyecto implica una enorme cantidad de trabajo, responsabilidad y esfuerzo. Por eso resulta difícil observar críticas que se limitan a señalar problemas, descalificar personas o cuestionar decisiones sin aportar propuestas ni disposición para colaborar.

La crítica es necesaria y bienvenida cuando ayuda a construir. También debemos estar dispuestos a reconocer errores, corregir decisiones y escuchar posiciones diferentes.

Sin embargo, cuestionar sin conocer completamente el proyecto, menospreciar las capacidades de otras personas o colocarse en una posición de superioridad no contribuye a resolver las carencias de nuestro baloncesto.

Nuestra situación actual exige más humildad y menos protagonismo; más propuestas y menos descalificaciones; más disposición para trabajar y menos energía dedicada a demostrar quién tiene la razón.

Una invitación abierta a construir

Quiero escuchar todas las recomendaciones. Algunas de las observaciones realizadas son muy válidas y estoy seguro de que varias podrán incorporarse durante esta etapa. Otras podrán implementarse el próximo año, si Dios nos lo permite.

Nuestra intención es alcanzar a todos los sectores, corregir los errores del pasado y lograr que los fundamentos del minibaloncesto se conviertan en las bases sólidas del baloncesto que tanto anhelamos.

Este programa no pertenece a una persona, una academia ni una organización particular.

Pertenece a los niños y las niñas de Costa Rica.

Por ellos debemos conversar, proponer, corregir y construir.

FRANKLIN MARTÍNEZ
Expresidente de FECOBA
Programa Nacional de Minibaloncesto

Click to comment

Popular Posts

© 2021 COMITÉ OLÍMPICO. ALL RIGTHS RESERVED